Mostrando entradas con la etiqueta La vida es selfie. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La vida es selfie. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de noviembre de 2016

Nostalgia

     Esta época del año nos sumerge en un estado de letargo henchido de nostalgia. Echamos la mirada atrás y rememoramos a aquel alumnado cuyas voces jubilosas y eufóricas llenaban los espacios. No declinaban fácilmente ante los retos, ni menguaban sus esfuerzos. Actividad a actividad fueron manifestando su entrega y osadía. Me sorprendió que aceptasen el desafío final: Meterse en la piel de un autor o autora durante un mes. Fueron más allá de lo que yo misma hubiera imaginado. Cuando subieron los selfies de su experiencia al aula virtual para el montaje, quedé perpleja. Se atrevieron a deambular por las calles, interactuar con las gentes, comer en McDonald´s, Pizza Móvil, infiltrarse en el Corre con Nós...transmutados en escritores y escritoras célebres. Sorprender a Mary Shelley fregando los platos debería figurar en los anales de la historia. Nada los amilanaba. Ya no están, es cierto, y es difícil llenar ese vacío. Sin embargo, la certeza de que exhibirán esa fuerza, creatividad, coraje y dedicación en los caminos que hayan elegido, palía el dolor (-αλγία -algía '-algia'.) por el regreso (νόστος nóstos 'regreso') a lo que ya no volverá.


lunes, 14 de septiembre de 2015

El eterno retorno

"Todo pasa y todo vuelve, eternamente gira la rueda del ser. Todo muere, todo reflorece; eternamente se desenrolla el año del ser. Todo se rompe, todo se reajusta; eternamente se edifica la morada del ser"
Friedrich Nietzsche
Toca volver a las aulas. Es una constante el sentimiento antagónico que se apodera del espíritu en estos días preliminares al inicio escolar. Por un lado, la nostalgia por los alumnos y alumnas que siguen su camino; por otro, la ilusión por recibir a nuevos discípulos. En reiteradas ocasiones, les menciono la belleza  del término "nostalgia" atendiendo a su etimología.  Se nutre de la raíz griega "nostos", regreso, y "algia", dolor. Podría definirse, entonces,  como el sufrimiento por el deseo incumplido de regresar. Imágenes, resonancias, palabras, sensaciones... ráfagas de sombras que nos vuelven a lo que ya no puede ser. Sin embargo, queda la dicha por haber tenido el don de compartir momentos inolvidables y la certeza del eterno retorno.


domingo, 24 de mayo de 2015

¡Somos finalistas en Olloboi!


¡Hala!... ¡qué ilusión!....¡Somos finalistas en una de las categorías al Concurso Olloboi!...Un millón de gracias a todos y a todas. Sin vuestro apoyo no lo hubiéramos conseguido.

A ver qué ocurre. Crucemos los dedos, mis poetas insomnes.

ENTRAD A VER LOS CANDIDATOS.


jueves, 14 de mayo de 2015

Nos presentamos a Olloboi

      Hemos decidido participar en el Concurso Olloboi con nuestros dos vídeos de autores. Necesitamos vuestro apoyo. Os dejamos los enlaces para que los veáis de nuevo y la ficha para cubrir y enviar al concurso.
  •  Ficha :

https://docs.google.com/forms/d/1VLbaAGjMo-H0i61BVitqcoZnx6t6Uxt6qd9Tb9Ua6aQ/viewformhttps://docs.google.com/forms/d/1VLbaAGjMo-H0i61BVitqcoZnx6t6Uxt6qd9Tb9Ua6aQ/viewform

 Gracias por vuestra colaboración!!!!

 ¡PASADLO!

sábado, 9 de mayo de 2015

La vida es selfie

         El curso pasado dejamos para el final la edición de nuestro vídeo de despedida. No conseguimos publicarlo hasta julio ante el atracón de exámenes, trabajos, reuniones...Lo peor fue que nuestros compañeros del centro no llegaron a saciar su curiosidad sobre la razón de nuestras encerronas en el salón de actos durante los recreos las dos últimas semanas. Muchos nos confesaron no haber visto el vídeo hasta la vuelta de vacaciones. 

        Este año decidimos disfrutar la preparación, la grabación y la publicación con todos ellos. Los hicimos partícipes de nuestra locura y así fueron sorprendidos en las clases y se cruzaron por los pasillos con los más variopintos escritores, desde Garcilaso, Santa Teresa de Jesús, Cervantes, Góngora, Quevedo, Bécquer, Rosalía, Mary Shelley o las hermanas Brontë hasta Unamuno, Castelao, Cortázar, Isabel Allende, Virginia Woolf, Agatha Christie, Neruda o el mismísimo Sartre. Todo eso no fue más que un aperitivo para el verdadero sentido del trabajo final. Este que os vamos a mostrar hoy, por fin. Nada en el montaje es fortuito. Incluso la herramienta utilizada, el dispositivo móvil, cumple una función y se convierte en el leitmotiv del vídeo...Pasad el mensaje...

jueves, 30 de abril de 2015

Cómo la casualidad no deja de asombrarnos

Santiago Argüeso Galván


    Realmente la casualidad nunca  dejará de sorprendernos. Es realmente fantástico toparte en un sitio tal como un centro comercial, una gran superficie, la cual es recorrida a diario por cientos, sino miles de personas, con gente peculiar, personajes singulares que inundan a uno de esperanza de que la cultura sigue viva en la humanidad.

    Fue hace un par de semanas, tres, como mucho, cuando yo mismo, junto a un reducido grupo de mi misma clase -Estefanía, Laura, Paula y Sara-, estábamos realizando los “selfies” para nuestro ansiado vídeo. Después de pasarnos la tarde danzando y, de algún modo, representando nuestro papel de célebres escritores por todo el recinto del centro comercial As Termas, nos disponíamos a salir para seguir con nuestra jocosa labor cuando escuchamos un grito que nos sobresaltó tanto como nos maravilló. “¡A ver adónde va ese Bécquer!”, decían las palabras. Inmediatamente, impactados y, sobre todo, yo por lo menos, extasiados porque alguien nos hubiera reconocido, fuimos al encuentro con aquel hombre sentado en una de las terrazas interiores, con una copa de vino blanco, y acompañado por la que supusimos su mujer. Era un hombre robusto, ojos muy saltones, nariz grande y pelo ya cano. Enseguida entablamos conversación con ambos. Ella, de pocas palabras; él, un auténtico orador. Fue ese mutis  de la mujer lo que más nos llamó la atención y lo que nos llevó a fijarnos en cómo ella miraba a su marido como embelesada por el saber que de él emanaba.

    En un momento dado, mientras yo conversaba con la reservada dama sobre el dramaturgo italiano Darío Fo,  toda mi atención y la de mis compañeras se centró en él. El “tipo” comenzó a recitar unos versos teatrales que se me antojaban conocidos, eran esos de:
¡Cuál gritan esos malditos!
                                                  Pero, ¡mal rayo me parta
                                                  si en concluyendo la carta
                                                  no pagan caros sus gritos!

    Juro realmente que eran esos, el comienzo de Don Juan Tenorio de la obra de José Zorrilla, uno de los clásicos del Romanticismo. Así seguimos nuestro coloquio sobre teatro, principalmente. Estefanía y yo confesamos ser actores, mas puntualizando que solo como afición en nuestro instituto, y fue ahí cuando él nos aclaró, muy indirectamente, su profesión o más bien, pasión, al decirnos: “¡Muy bien! Ahí empezamos todos”. En este tono agradabilísimo nos encontrábamos, continuamente hablando de teatro, literatura, cultura en general cuando nos despedimos de él, bueno, nos “despedimos”, cuando tras repetir unas cuantas veces el soliloquio anterior nos recitó otro distinto que  al momento reconocí, pues ¡era el mismo fragmento de La Vida es Sueño, que habíamos estado escuchando continuamente en clase! Y por si fuera poco ¡para el mismo trabajo que ahí estábamos realizando!:

 ¿Qué es la vida? Un frenesí
¿Qué es la vida? Una ilusión
  una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
 que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

    Nos separamos de los dos personajes, y como es natural, ya fuera del recinto, nos pusimos a comentar tan  enriquecedora experiencia. De repente, los vimos salir y acercarse de nuevo a nosotros. No exagero cuando digo que reanunados la conversación que había de durar al menos una hora. Departimos sobre música, teatro nuevamente, maravillas del mundo, profesiones, y hasta nos contó un poquito de su vida. Nos dijo, con pena, que solo estaría en Lugo unos días, pues residía en Santiago de Compostela y tan solo estaban de visita. Ella nos contó su pasado como presentadora del noticiero en Televisión Española, y nos repetía una y otra vez la invitación a tomar algo pues, según él: “¡Qué maleducado el no habéroslo ofrecido antes!”

    Finalmente, y dada la hora que era, y que se habían encontrado con otros conocidos, la conversación finalizó con un abrazo y sinceras palabras de ánimo para seguir con nuestros estudios y objetivos y llegó a confesarnos que, para él, eso que nosotros estábamos haciendo, el echarnos a las calles a divertirnos integrados en un personaje, sin el más mínimo ápice de reparo, era lo más bonito y maravilloso, y nos exhortó que nunca dejásemos de hacerlo. Nosotros nos fuimos con un revoltijo de compunción y éxtasis y, sobre todo, muy apenados por no volver a ver e ese erudito, si cabe. No nos podríamos ni imaginar, que no habíamos de topar otra vez con él, y que se ofrecería a darnos su teléfono, “Para cuando quisiéramos conversar”, con él, con un tal “Loquis".